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Sobre bueyes perdidos

Sobre bueyes perdidos. Expresión de gran alcance para quienes tienen la dicha de ahondar en las, digamos, “migajas del presente” como un trofeo que solo se puede llegar a levantar si se continúa, inexorablemente, con la producción que de la perdida dada hace del día la mejor identificación. La captura es el componente vital para el conversador serial. Ahora bien, esta adquisición no posee una palmaria composición, más bien, el modo de hallar la prueba que nos confirme la caza es el seguimiento del desprendimiento verbal hasta que lo mínimo se transforme, sin gran esfuerzo de nuestra parte, en la unidad, si se permite la expresión,
conceptual alimenticia. Por eso los sabuesos que buscan los bueyes perdidos tienen en su postura corporal un adelantamiento que inspira, a quienes los observan, la catalogación de
hambrientos; sí, pero de ayuno. Evidentemente, el camuflaje lo dicta el latido de corazón, dicen ellos, y nuestra contestación, para no ser menos, debe ser lo suficientemente velada para llegar a pisar, si la suerte nos es propicia, el suelo de tan grata cofradía.